# 131.

La naranja mecanica

Mientras andábamos por el borde del muelle, iba yo aparentemente tranquilo. 
Pero cavilando todo el tiempo... así que Georgi seria ahora el general, dictando lo que teníamos hacer o no hacer, y Dim su perro faldero de sonrisa boba. 
Pero de repente caí en la cuenta que el pensar es para los atristos y que los ominosos cuentan con la inspiración y con lo que el señor manda. 
Porque ahora, venia en mi ayuda una música deliciosa, 
había una ventana abierta, con un tocadiscos en marcha, 
y en seguida vi el camino a seguir…

1 comentario:

  1. que bonito niña, el andar... el descubrir

    un beso de Cora

    http://coracorazon.blogspot.com/

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